Perdida entre nuestra realidad
y tu olvido,
con la cordura de saber,
con los nombres intactos,
negándote a acostarte
porque sentías que mañana
se terminaba el siempre,
bebiste lentamente tu café,
te acurrucaste para mis besos,
tus manos jugaron entre abalorios
y los observaste
como joyas de princesa.
Luego te dormiste suavemente,
soltaste amarras como un bote,
partiendo hacia altamar
en aguas tranquilas.
Así te dejaste llevar...
Y en esta orilla
aún siento tu perfume y tus caricias.
Blog de relatos breves, cuentos, pensamientos, poesía.
Frases celebres de pensadores.
Biografía de Autores. Técnicas de escritura.
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03 febrero, 2016
04 noviembre, 2015
Bajo el mismo cielo
Yo era como una casa en ruinas
con los resabios de una vida,
con las paredes arañadas por el tiempo,
sin puertas ni ventanas
con el alma herida.
Era piedra sacudida por viento,
bañada de soledad,
pintada de ausencia,
con los pies anclados a la tierra
y cuyo único techo era el cielo.
Pero llegaste allí,
en el escalón preciso para reconstruirme,
en el instante que se muestra
la belleza del mundo.
con los resabios de una vida,
con las paredes arañadas por el tiempo,
sin puertas ni ventanas
con el alma herida.
Era piedra sacudida por viento,
bañada de soledad,
pintada de ausencia,
con los pies anclados a la tierra
y cuyo único techo era el cielo.
Pero llegaste allí,
en el escalón preciso para reconstruirme,
en el instante que se muestra
la belleza del mundo.
04 octubre, 2013
Espejo
¿se guardará los reflejos del tiempo?
¿Será un cofre de imágenes mudas?
Distintas, casi iguales.
Bellas. Toscas. Profundas.
¿Se distinguen sus pliegues?
¿Los colores se ocultan?
o todo brilla allí
en espirales de espuma.
¿Qué tendrán los espejos
que de mi alma sepultan?
¿Tienen suaves destellos?
¿Tienen sol y su luna?
o sólo allí contienen
mil figuras que insudan.
La duda me arrebata.
El perfil me transforma,
incluye lo que soy,
lo que fui está en penumbras.
El tiempo va creando
en su superficie arrugas.
Un golpe condensado
en su quiebre lo inunda.
Cual filo de puñales
la imagen sangra, llora.
Por las venas de plata
se escaparon sus obras.
09 septiembre, 2013
Impuros
Cuando la mujer fue apedreada,
la fuerza de las manos
hablaron de venganza;
los músculos tensados
traían veredictos.
Una piedra solloza
después de haberla herido.
El cuerpo yace inerte
en un suelo aún más frío.
Los hombres no comprenden
la magnitud del delito.
En los dedos del invierno
el odio es genocidio.
la fuerza de las manos
hablaron de venganza;
los músculos tensados
traían veredictos.
Una piedra solloza
después de haberla herido.
El cuerpo yace inerte
en un suelo aún más frío.
Los hombres no comprenden
la magnitud del delito.
En los dedos del invierno
el odio es genocidio.
09 abril, 2011
Letras
Las palabras se escapan de la mano que escribe.
La mente las coloca cronológicamente y en su itinerario juega entre tachaduras, mayúsculas, gira en los párrafos, agiliza su trazo o se vuelve perezosa en una espiral, retomando el curso de una idea.
La frase que se dicta, parece transmitirse, en ocasiones con pesar y otras con fuerza.
La mano las imprime independientemente, suelta, sin escuchar que hay comas y puntos y tildes atrasadas y exclamaciones abiertas.
La mano que agilmente sostiene aquella letra, no quiere que le manden.
La musa igual ordena.
Y así surgen palabras, relatos, poesías;
un cuento que escondido en su nudo
no tiene un desenlace que valga aún la pena.
Una frase perdida en un cajón espera
aquel lazo que la encadene en la historia perfecta.
Y el campo de batalla donde todas se encuentran
es una hoja en blanco, donde no hay fronteras.
La mente las coloca cronológicamente y en su itinerario juega entre tachaduras, mayúsculas, gira en los párrafos, agiliza su trazo o se vuelve perezosa en una espiral, retomando el curso de una idea.
La frase que se dicta, parece transmitirse, en ocasiones con pesar y otras con fuerza.
La mano las imprime independientemente, suelta, sin escuchar que hay comas y puntos y tildes atrasadas y exclamaciones abiertas.
La mano que agilmente sostiene aquella letra, no quiere que le manden.
La musa igual ordena.
Y así surgen palabras, relatos, poesías;
un cuento que escondido en su nudo
no tiene un desenlace que valga aún la pena.
Una frase perdida en un cajón espera
aquel lazo que la encadene en la historia perfecta.
Y el campo de batalla donde todas se encuentran
es una hoja en blanco, donde no hay fronteras.
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